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«Lo cotidiano de la música»

“Es muy curioso para unas personas que creen que piensan, que no se den cuenta de que piensan con palabras”. Lacan (Conferencia «Le symptôme» en Ginebra 1975).

Desde hace un tiempo se encuentra en mi cabeza la idea de escribir algo al respecto, y en relación, a la música. Mas precisamente a las canciones, y aún mas preciso sobre sus letras. Las cuales, claro esta, no aparecen de la nada sino que de alguien, eh ahí el tema.

El encuentro a diario con el inconsciente me plantea el trabajar como diría el joven Freud con la Psicopatología de la vida cotidiana, con los fallos, los errores, técnicamente llamados lapsus, actos fallidos, olvidos, recuerdos encubridores, y demás cuestiones. Lacan hablaría del trabajo en el campo lenguajero.

El lenguaje, la palabra, es el distintivo humano con sus características. Pero, ¿Por qué “Psicopatología de la vida cotidiana”? ¿Por qué Freud plantea en uno de los textos fundamentales para el psicoanálisis la “Psicopatología en la vida cotidiana”?, debemos decir que es ahí, en la vida cotidiana y por medio del lenguaje, con lo que sus pacientes le contaban, que Freud hace un descubrimiento que cambiaría la concepción del hombre tal como se la conocía hasta entonces. Freud descubre así el Inconsciente.

Tal vez haya en esto de la vida cotidiana algo en relación a esta idea recurrente sobre la que quiero hoy escribir. Es decir, mi vida cotidiana. Debo contar que soy músico, no de escuela sino de oído, como suele decirse, lo que creo y pienso ahora, tal vez a modo de asociación libre, tenga que ver con mi posición como analista, es decir, mi deseo de analizar, escuchando una y otra vez. Lo que también se ha hecho cotidiano desde hace un tiempo para mí.

No es la idea definir al Inconsciente tal cual un diccionario lo haría, si no pensarlo en escena, por qué no, ya que estamos con la música. Siempre pensé que hubo (Y hay!) en Lacan, en sus textos y seminarios, algo de poner en escena, como digo ahora, el psicoanálisis, buscando un “…efecto de formación” como en algún momento dijo.

Entonces, qué mas cotidiano en mí que escuchar música y escuchar historias, es decir, qué más cotidiano que escuchar al Inconsciente. Bueno a decir verdad, ¿Qué podemos decir, qué, que no involucre al inconsciente?,

Como quiero hablar de la música, la cual esta en torno al concepto de lo que entendemos como una de las ramas del arte, y algunas cosas en relación al psicoanálisis, se me hace necesario traer al caso el concepto de Sublimación, pero no en este caso para adentrarme en él. Lo que quería expresar es algo que esta en relación con el propio Freud quien describe dicho proceso, es sabido, como uno de los destinos de la Pulsión (Trieb). Pero no solo esto, por si fuera poco, puntualmente en su “Introducción del Narcisismo” la propone como “vía de escape…”, y por que no pensar que es ésta una de las salidas a esas Pulsiones libidinosas como las llamo. Pero sin entrar en conceptualizaciones.

De esto se trata, de encontrar una salida, una vía de escape. ¿A qué?, a la nada, diría Lacan. El sujeto existe en tanto es nombrado, por eso hablamos del sujeto del inconsciente y del lenguaje. ¿Qué encontramos en las letras de las canciones?, historias, situaciones, reales o de ficción, pero eso no hace en este caso diferencia. Lo que hay es un sujeto pensando con palabras, así como fue pensado inclusive mucho antes de nacer, porque eso si viene al caso, no hay en la vida un sentido. ¿Cuál es el sentido de la vida? No existe.

He pensado que las canciones dicen mucho más de lo que uno escucha habitualmente cuando las escucha, de hecho, las canciones son bastante más que una letra. A quien no le ha pasado escuchar una canción en un idioma del que no entiende palabra y si embargo emocionarse, o alegrarse, reír, llorar, angustiarse, que aparezca algún recuerdo, o como se dice que nos transporte a momentos de nuestra vida, a lugares, que nos genere sensaciones, gustos, olores, en fin, parece ser como un cocktail en donde alguien tal vez, también, y por que no, no sienta nada, o no le guste.

Aunque no conozco a muchas, hay personas que suelen decir que no les gusta la música. Creo, y es necesario pensarlo, que en esos casos también algo resuena.

Como decía al comienzo las canciones no aparecen de la nada. Alguien escribe, alguien compone. Pero cuando alguien escucha a un artista, cualquiera sea su rama, en relación a sus producciones parece realmente algo pasional, algo que lo atrapa, algo que lo convoca tal vez sin saber bien desde donde pero algo lo toco desde un lugar al que ahora se ve convocado, como un eine echte Liebe, tal como lo nombra Lacan en “La Transferencia y La Pulsión” del seminario de “Los cuatro conceptos…” Una especie de verdadero amor por algo que nos mueve, ¿Hacia donde?

No quiero terminar sin comentar algo que escuche hace unos días en la televisión, es en referencia a un músico, que por casualidad o no, es entrevistado en este caso por otro. El músico entrevistado es Fernando Cabrera y quien pregunta es Daniel Viglietti. Llegando casi al final de la entrevista Viglietti pregunta a Cabrera por sus diversos rumbos, en cuanto a estilos musicales, que ha tomado a lo largo de su prolongada carrera, música popular, folclore, rock, bosa, entre otros. En ese momento Cabrera duda un instante diciendo que “esto depende de como uno haya sido formateado (…) influenciado…” pero remata diciendo, “…no es lo que querés hacer sino lo que te sale”.

Alvaro Tulaniche.

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